El intérprete que indignó al mundo

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El intérprete que indignó al mundo

No cabe duda de que la muerte de Madiba se ha convertido en el acontecimiento más importante de los últimos días, y lo más seguro es que también lo sea de todo 2013. Sin embargo, y mira que era difícil, la muerte de Mandela pasó rápidamente a un segundo plano, y no porque se haya conseguido pisar la luna por (supuesta) segunda vez, ni porque las ranas hayan criado pelo. No, la muerte de Mandela ha quedado eclipsada por el funeral de Mandela. ¿Excelente organización? No exactamente…

Seamos sinceros, nos moríamos (nunca mejor dicho) de ganas de poder hablar en nuestro blog de un hito del siglo XXI, «el hombre que acabó con el Apartheid y enamoró a estrellas del pop…» and so on and so forth. Pero no. Nadie acababa de darnos pie para que un post acerca de este tema no quedase un poco fuera de lugar en un blog sobre comunicación y traducción. Sin embargo, sonó la flauta, y pasó algo muy «interesante», pasó una persona llamada Thamsanqa Jantjie, o El Intérprete Maravilloso.

Como diría mi madre, «tiene tela la cosa». La verdad es que se trata de una historia rocambolesca donde las haya, y, aunque es muy seguro que quienes estéis leyendo esto ya sepáis de qué va el tema, haré un brevísimo resumen para aquellas personas que estén en Babia. El señor Jantjie fue contratado para realizar la interpretación del inglés a… en verdad no se ha llegado a decir a qué lengua de signos, aunque probablemente fuera al SASL (South African Sign Language). Sin embargo, en cuanto comenzó su actividad, se hizo evidente que ese señor no hacía otra cosa que aspavientos. En seguida se empezó a hablar del «falso intérprete».

El asunto corrió como la pólvora en las redes sociales. «Please get RID of this CLOWN interpreter, please! » comentaba en su cuenta de Twitter Bruno Peter Druchen, presidente de la Deaf Federation of South Africa. La indignación se hizo patente entre los miembros de la comunidad sorda de todo el mundo, quienes con razón se sentían ofendidos y no podían evitar tomarse como una falta de respeto aquello de lo que estaban siendo testigos. El señor Jantjie se defendió días después diciendo que es esquizofrénico y que estaba teniendo alucinaciones tanto visuales como sonoras. Aún así, se definió como un campeón de la interpretación…

Sea como fuere, este hecho traspasará lo puramente anecdótico. Se ha tratado con muy poco tacto una cuestión que no solo supone una afrenta a los profesionales de la comunicación del mundo entero, sino que se ha convertido en un ejemplo de la poca consideración que se tiene por todas aquellas personas que no tienen la suerte de poder oír, que no escuchar. Y todo por aplicar la ley del mínimo esfuerzo. La eficacia de las relaciones humanas en general y, por tanto, de los actos comunicativos, reside en la capacidad de las personas para ponerse en el lugar del otro.

El verdadero problema de todo esto, más allá de la supuesta enfermedad del hombre o su ineptitud como intérprete, es que los responsables de contratar a alguien para realizar ese trabajo no hayan sido cuidadosos con la selección y no hayan tenido en cuenta no solo las habilidades del intérprete, sino el efecto que su actuación podría tener en el público al que iba dirigida. Nosotros, sin ser expertos en lengua de signos, sabemos que es fundamental cuidar la calidad del trabajo para no caer en situaciones tan desafortunadas como esta, es una cuestión de sentido común. La mala praxis de este hombre derivó en la indignación y en la vergüenza de toda la comunidad sorda. Para estas cosas hay que contar siempre con profesionales, si no, lo barato puede salir muy caro.

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De |2018-02-03T16:50:12+00:00diciembre 17th, 2013|Traducción & Interpretación|0 Comments

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