Cristina Valsera: «En España nos queda mucho por aprender sobre el respeto a los animales»

//Cristina Valsera: «En España nos queda mucho por aprender sobre el respeto a los animales»

Cristina Valsera: «En España nos queda mucho por aprender sobre el respeto a los animales»

Sencilla, familiar y gran amante de la naturaleza y de los animales. Así es Cristina Valsera, una bióloga catalana que actualmente trabaja como responsable del departamento de comunicación y jefa de cuidadores del centro de recuperación para primates de la fundación MONA, ubicado en Riudellots de la Selva (Gerona). En su día a día, además de atender a los medios de comunicación, visitantes, socios y voluntarios, Cristina sobre todo se ocupa de ofrecer a los chimpancés que fueron rescatados en pésimas condiciones de colecciones privadas, circos, zoos y shows televisivos, un lugar donde poder vivir dentro del máximo respeto con sus congéneres. En esta entrevista nos lo cuenta todo.

Edad: 34

Profesión: bióloga, jefa de cuidadores de MONA y responsable del departamento de comunicación

Lenguas: catalán, castellano, inglés y un pelín de francés

La entrevista: Cristina y Oscar (CEO de Ontranslation), se conocieron de jóvenes y su amistad ha perdurado hasta el día de hoy. Cuando le propusimos participar en nuestro blog, ella aceptó encantada y le hicimos la entrevista por teléfono. ¡No os la perdáis, porque todo lo que nos cuenta es tremendamente interesante!

¿Cómo te presentarías a los lectores de nuestro blog?

Soy una persona a la que le gustan mucho los animales y eso es lo que me llevó a tener este trabajo en la fundación MONA desde que acabé la carrera (hace ya 11 años). Me encanta estar en muchos temas a la vez, no me gusta la rutina, por eso cada día es diferente y estoy cuidando a los animales, haciendo la nueva web, atendiendo a National Geographic o reparando algo. Cualquier cosa que se tercie… ¡Es muy divertido poder hacer cosas tan diferentes!

Sabemos que viviste un verano en el Reino Unido, ¿qué te llevó a ello?

La verdad es que tenía un buen nivel de inglés en el instituto (básicamente escrito), pero me di cuenta de que no podía entender una película, ni mantener una conversación con nadie, ni muchas otras cosas… Así que decidí marcharme a Inglaterra a mejorar mi inglés. Mi mejor amiga se fue a hacer de au pair y me animé a ir con ella, pero la verdad es que sólo estuve una semana en ese trabajo: ¡soy más de animales que de niños! El resto de tiempo estuve trabajando como camarera en una cafetería muy mona junto a un parque. Aquella experiencia me sirvió para espabilarme.

Durante el tiempo que residiste allí, ¿qué te sorprendió más de la cultura británica y de la idiosincrasia de los británicos?

Primero, los horarios, que son súper diferentes a los que llevamos en nuestro país. También debo decir que me sorprendió la cultura del beber. Y una cosa que me encantó es que los británicos hacen colas para todo: ¡para subir al bus, no hace falta que te des codazos con nadie! Me pareció gente muy educada en el trato. ¡Incluso se les da las gracias a los conductores de autobús por el trayecto al bajar! Es sorprendente.

Sabemos que te licenciaste en Biología en la UAB y que pasaste unos meses en una fundación holandesa dedicada al rescate de animales. ¿Qué destacarías de esta experiencia?

La fundación para la que estuve trabajando se llama Stichting APP y se trata de un santuario para animales exóticos. Decidí irme allí para mejorar mi experiencia en centros de rescate de primates, y anteriormente estuve en un zoo en  el Reino Unido. El principal propósito de mi estancia en Stichting APP fue ver cómo trabajaban otras fundaciones, compartir experiencias y aprender de ello. Aluciné particularmente con el hecho de que todo el mundo en Holanda, además de holandés, habla inglés sin problema (igual que ocurre aquí con el castellano y el catalán), así como con el tema de las bicis… ¡Ojalá pudiéramos ir por Barcelona en bici igual que hacen allí!

¿Crees que en España nos queda mucho por aprender al respecto del rescate de animales?

Nos queda mucho por aprender sobre el respeto hacia los animales, más bien. A día de hoy, nadie sabe qué es un centro de rescate, y en general se tiende a pensar que es un zoo de monos y un lugar donde los exhibimos. Pero no. Un centro de rescate de animales es un sitio donde ofrecemos a los animales un lugar donde poder vivir dentro del máximo respeto. Y aunque pueda sonar extraño, nuestro objetivo último es poder cerrar, porque eso significará que ya no hay más animales que rescatar del mundo del espectáculo y que ya no es necesario que vivan en cautividad, sino en su propio hábitat natural con sus familias y sus semejantes.

Sin embargo, debo decir que durante los 11 años que llevo trabajando en la fundación MONA, he visto un cambio positivo en la sociedad y por suerte, cada vez la gente está más concienciada.

Actualmente trabajas como responsable de comunicación de la fundación Mona. ¿Cómo es tu día a día?

Varía muchísimo. Pero cada día al menos estoy un rato con los animales para darles de comer. Lo cierto es que paso muchas horas en la oficina con muchos temas simultáneos, porque somos poca gente. Me encargo de estar en contacto con la gente y con los medios de comunicación, de mandar los boletines a los socios, de informarles sobre las actividades, y también trabajo con los contenidos de la nueva web que nos está haciendo un equipo de voluntarios.

¿Qué sentido y razón de ser tiene la existencia de un centro de primates en nuestro país?

En un centro de primates como el nuestro, rescatamos chimpancés y macacos de Berbería que provienen del mundo del espectáculo: de los anuncios, programas y películas que vemos cada día en la pantalla de nuestro televisor.

Es importante explicar a la gente que un chimpancé tiene la inteligencia emocional de cualquier niño de 6 años, por lo que es evidente que después de un maltrato y de aislarlo de sus semejantes, tendrán unas secuelas importantes. A los cinco años de edad, los chimpancés ya tienen la misma fuerza que cualquier ser humano, por lo que a menudo se rebelan (debido a los problemas sociales y psicológicos que están padeciendo al sufrir este aislamiento) y a partir de esta edad, dejan de ser “aptos” para el espectáculo por su rebeldía y a menudo se les abandona en habitaciones o jaulas durante años. Lo que mucha gente desconoce es que un chimpance puede vivir hasta los 60 años, por lo que resulta vital rehabilitarlos, sobre todo a nivel psicológico. Precisamente aquí entramos nosotros, ofreciéndoles la posibilidad de volver a vivir con otros chimpancés.

Un ejemplo muy curioso que hemos tenido en nuestra fundación fue Victor, un chimpancé que nació en África hace 30 años, y al que, tras separarlo de su madre, lo llevaron a París a vivir a una casa particular, hasta que de aquí pasó a formar parte de una colección de animales enjaulados en una especie de zoo ideado cual siglo XIX. Cuando nosotros lo rescatamos ya tenía 24 años y sabíamos que sería complicado que volviera a ser un chimpancé con éxito social. Es similar a tener a una persona secuestrada 24 años. Establecer una buena comunicación con él era fundamental y al principio a Victor teníamos que hablarle siempre en francés, ya que era el idioma al que estaba acostumbrado. Era incapaz de entender nada de lo que le decíamos a no ser que fuera en el idioma en el que siempre le habían hablado. ¡Ahora ya entiende el castellano y el catalán! Y sobre todo el lenguaje corporal.

Te hemos visto participar en reportajes de televisión para programas como Frank de la jungla o National Geographic. ¿Qué importancia consideras que tiene la visualización social a través de los medios de comunicación de las tareas que realizáis en los centros de recuperación como el vuestro o el Instituto Jane Goodall?

Considero que la importancia que tiene la visualización social a través de los medios de comunicación es básica y fundamental, porque se tiene que enseñar lo que se hace aquí y conseguir llegar a la sociedad. Hay que hacer saber que no somos cuatro hippies “arrejuntaos” porque sí, sino que somos profesionales que trabajamos por los animales que están aquí y por los que todavía quedan por rescatar. Además, es importante que se sepa que también recibimos animales de toda Europa y que mediante diversas campañas trabajamos para que se conserven las selvas.

¿Has recurrido alguna vez a alguna agencia de traducción, traductor, intérprete, etc.?

Sí, Ontranslation me ayudó con las cartas dirigidas a los padrinos de los chimpancés. Y por otro lado, la verdad es que nuestra fundación es una auténtica torre de Babel, porque aquí los voluntarios provienen de todo el mundo, así que entre todos colaboramos y vamos tirando lo mejor que podemos.

¿Podrías contarnos alguna anécdota o historia relacionada con los idiomas que te haya ocurrido a ti?

Recuerdo que en una cena con la familia de mi antiguo novio inglés dije I’m constipated, cuando en realidad quería expresar que estaba resfriada. También recuerdo que en una discoteca yo andaba la mar de feliz cantando I’m honey, cuando en realidad la canción decía I’m horny.  ¡Qué vergüenza! 😀

Contacto con Cristina:

Web 

¿Te ha gustado nuestro post? Recibe nuestra newsletter mensual con el mejor contenido de nuestro blog. 

Posts relacionados: 

#7: Pepelu: “A mis alumnos les hago bailar, correr por el aula, gritar…” 

#13. Clara Vergés: “Ahora entiendo la importancia cultural en un idioma”. 

De |2013-07-11T12:00:44+00:00julio 11th, 2013|Entrevistas|0 Comments

Deja un comentario