Lenguaje de signos: conocer a ese gran desconocido

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Lenguaje de signos: conocer a ese gran desconocido

El lenguaje de signos copa todas las portadas cuando llega el Día de la Lengua de Signos Española. Los medios y los usuarios de las redes sociales se afanan de repente por hacer visible esta lengua olvidada por la sociedad, y todos reivindicamos su  inclusión en nuestro entorno. Pero esto solo ocurre una vez al alño. Internet tiene una memoria breve y al día siguiente todo el mundo se olvida del lenguaje de signos (y estará pensando en el lince ibérico o el cólera, según el hashtag del día). Pero desde Ontranslation queremos seguir reivindicando al lenguaje de signos como parte fundamental de nuestras vidas, como herramienta fundamental para comunicarnos con las personas sordas de nuestro entorno. Por desgracia, la lengua de signos sigue siendo una gran desconocida, por eso, para facilitaros su descubrimiento, os explicaremos en este artículo en qué consiste.

Mucha gente cree que el lenguaje de signos es universal. Este desconocimiento de la situación real lleva a pensar que se trata de una lingua franca (un «Frankenstein» del tipo del esperanto) creada artificialmente para ayudar a las personas sordas a comunicarse. Todo lo contrario: el lenguaje de signos es tan natural como cualquier otro lenguaje oral de nuestro entorno, pues surge a través de la interacción social y se adquiere desde los primeros meses de vida. Al igual que cualquier persona con el sentido del oído en perfectas condiciones aprende la gramática y el vocabulario de su lengua a través de la interacción con su entorno, aquellos que no pueden depender de este sentido harán lo propio con la suya. Siempre que dispongan de estímulos, claro. Esto es, el niño sordo aprenderá la gramática y el vocabulario de su lengua de signos de forma natural cuando en su entorno haya al menos un hablante de esta; lo que, por desgracia, no suele ser el caso más común.

Es necesario aclarar cuanto antes que, el lenguaje de signos, como el resto de lenguas, varía culturalmente y, por lo tanto, es totalmente distinto según su localización. Como cualquier otro lenguaje, el lenguaje de signos se agrupa en familias lingüísticas que se asemejan más o menos dependiendo del contacto entre los hablantes. Así, existen multitud de lenguas de signos distintas a lo largo del planeta. Solo en España, ya existen dos «declaradas»: la lengua de signos española y la lengua de signos catalana. Luego, dentro de estas, existen dialectos muy diferentes entre sí: el de Andalucía Oriental, el de Galicia, el de Canarias o el de País Vasco son ejemplo de esto en la española; el de Cataluña y el de Valencia para la catalana. Es verdad que existe una lengua de signos internacional que sirve como lengua vehicular (como puede ser el caso del inglés para las lenguas orales). Ahora bien, esta lengua es bastante limitada y no la hablan todas las personas sordas.

El lenguaje de signos se puede aprender como cualquier otra lengua, por lo que incluirlo como segunda lengua de nuestro repertorio es totalmente factible. Y este es un punto importante: mientras que las personas con el aparato auditivo en funcionamiento podemos aprender una lengua de signos, las personas sordas no pueden, por limitaciones físicas, aprender totalmente una lengua basada en la oralidad. Esto nos lleva a una clara conclusión: la sociedad debería estar más concienciada; se debería promover mucho más la enseñanza del lenguaje de signos, además de poner en valor a los intérpretes que hacen la vida más fácil a las personas sordas. En España existen alrededor de 120.000 personas sordas, de las que apenas un 10 % habla alguna lengua de signos. Esto nos lleva a una cifra un tanto desoladora: unas 100.000 personas en España sufren un aislamiento que se solucionaría con la promoción del uso del lenguaje de signos.

Conocer la realidad del lenguaje de signos nos ayuda a eliminar prejuicios infundados. En Ontranslation creemos firmemente en la necesidad de facilitar la inclusión de las personas sordas, y esto pasa por contar con intérpretes de lenguaje de signos cada vez que nos dirijamos al gran público (¡y nosotros colaboramos con algunos la mar de majos!).

De |2017-06-15T11:54:22+00:00junio 15th, 2017|Sin categorizar|0 Comments

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