Curiosidades del español escrito

La ortografía es una convención que cambia con el tiempo, por lo que no es difícil encontrar curiosidades del español escrito haciendo retrospectiva por la historia de las normas ortográficas. Muchas veces asumimos que las normas de escritura siempre han sido las mismas, pero esto no es para nada cierto.

¿Te has parado a pensar en los signos de apertura de interrogación y exclamación, en por qué la ñ es la única letra con virgulilla (sí, ese es el nombre de su «palito») o en cómo se escribía hace unos siglos?

Este tipo de preguntas sobre la historia del español tal vez no sean frecuentes, pero, una vez que te las hacen, la curiosidad emerge, ¿verdad? Además de que el saber no ocupa lugar, así que vamos a responderlas.

 

Cuál es el origen de la eñe española

La ñ, además de ser la letra emblema de nuestro idioma, posee una de las mayores curiosidades del alfabeto español. ¿Por qué? Pues porque tiene su origen en una situación parecida a los actuales q o xq que tanto se ven en Internet hoy en día y que suscitan tanta polémica.

El sonido representado por esta grafía (el fonema nasal palatal) no existía en latín, pero sí se desarrolló en muchas lenguas románicas, donde se representa de diferentes maneras —pero siempre con dos grafías—: ny en catalán, nh en portugués, gn en francés…

En castellano había, al principio, diferentes formas de representarlo, pero la más común pasó a ser la de una doble ene (nn). Los copistas, a los que les dolía el dedo de tanto escribir, empezaron a colocar la virgulilla encima de la n para ahorrar tinta y esfuerzo.

 

 

Así es, Internet no ha sido el primer medio en el que tendimos a ahorrar en el lenguaje. Ya con la escritura a mano sucedía. No es de extrañarse… Imaginad trabajar escribiendo a mano, y con buena caligrafía, durante largas horas de trabajo…

¿Será el xq el futuro símbolo del español online? Ahora ya no os parece disparatado pensarlo, ¿verdad?

 

Origen de los símbolos de apertura interrogativos y exclamativos

Mucha gente no sabe que los símbolos de apertura tanto interrogativos como exclamativos (¡ ¿) no aparecen en la convención escrita de casi ningún otro idioma (solo en el gallego y en las lenguas warayas). De hecho, en su origen no se contemplaban en ninguna lengua.

Así es, encontramos que el uso de estos símbolos no siempre estuvo ahí. Este es otro hecho que acerca más la historia del español escrito al español hablado en redes sociales hoy en día. Sí, hace unos cuantos siglos escribían las preguntas y exclamaciones como lo hacemos hoy en el chat de Facebook o a través de Whatsapp.

 

curiosidades del español

 

Fue en el siglo XVIII, concretamente en 1754, cuando se introdujeron los símbolos de apertura en la convención escrita del castellano. La Real Academia Española (cuya fundación se remonta a 1714) decidió introducirlos para que no hubiese confusiones en las frases largas, y sigue defendiéndolos a capa y espada (sí, son un poco antiguos).

 

La efe de filosofía también es una curiosidad del español

La ñ no es la única abreviatura que se dio en el español antes de Internet, ¡la historia de nuestro idioma no deja de sorprendernos! Aunque, bueno, en este caso, más que curiosidades lingüísticas del español, hablamos de curiosidades del latín.

Al castellano se transfirió una tradición de su lengua madre: ante el sonido que hoy únicamente representa la grafía f, en latín las palabras de origen griego se escribían con ph, mientras que las latinas y, después, las de las lenguas románicas, se escribían con la letra con las que las representamos actualmente.

Así, podíamos ver escrito philosofía frente a falda, aunque el sonido inicial de ambas palabras fuese el mismo. En 1804 la RAE tomó de nuevo una decisión: eliminar el dígrafo ph de todas las palabras, utilizando la f en cualquier caso. Parece que los académicos de los siglos XVIII y XIX eran menos conservadores que los actuales…

 

Curiosidades del idioma español, lengua e historia

Las curiosidades ortográficas del español nos hacen entender que la ortografía es una convención que puede variar con el tiempo. Efectivamente, las lenguas están en continuo cambio y evolucionan constantemente, y nuestro deber, más que restringir, debe ser asumir los cambios positivos.

Saber que la ñ y la f algún día fueron abreviaturas controvertidas o que los símbolos de apertura no siempre estuvieron ahí puede sensibilizarnos de cara a los cambios. Conocer la historia de la lengua española nos ayuda a tomar perspectiva, y a ser más flexibles con la norma (que, como siempre decimos, es necesaria pero criticable).

¡Pero que no se nos olvide que los cambios, si son para hacernos la vida más fácil, siempre son positivos!

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