Carla Armas: «La música llega allí donde las palabras fallan»

//Carla Armas: «La música llega allí donde las palabras fallan»

Carla Armas: «La música llega allí donde las palabras fallan»

Carla Armas Music es el lugar al que acudir si estás buscando el regalo perfecto: personal, emotivo y único. Sus servicios de composición personalizada de música y de bandas sonoras para películas y documentales consiguen transmitir todo aquello que las palabras y las imágenes no consiguen comunicar.

Biografía:

Edad: 26.

Profesión: compositora.

Lenguas: castellano e inglés.

Entrevista: Carla Armas es la dueña y señora de Carla Armas Music. Podríamos definirla a grandes rasgos como una comunicadora musical, pero ella es mucho más, especialmente para aquellas personas que han confiado en ella para dejar una marca en sus vidas. Empezamos a trabajar con ella cuando decidió localizar su sitio web al inglés, y la verdad es que ha sido una experiencia fantástica. Mientras esperamos a que nos componga un himno para la oficina, os la presentamos para que la conozcáis un poco mejor. ¡No os arrepentiréis!

¿Cómo te presentarías a nuestros lectores? ¿Quién es Carla Armas?

Mi profesión es la composición, aunque, de una manera más general, se podría decir que me dedico a la comunicación, pues mi trabajo consiste en lograr transmitir diferentes mensajes, sentimientos o ideas a través de la música.

Vivo mi trabajo de una manera muy intensa, siempre pensando en el efecto que va a tener la música que hago en su receptor, ya sea este una persona concreta o un público determinado.

Háblanos un poco sobre tu proyecto empresarial. ¿De dónde surgió la idea de ofrecer un servicio de composiciones por encargo y de canciones personalizadas?

Mi proyecto es el resultado de una vocación personal que me ha acompañado desde siempre. Ya siendo niña me sentaba en el piano, bajaba el volumen de la televisión y tocaba, para ver qué sucedía.

Con 16 años comencé a trabajar como compositora de música de documentales, pero no fue hasta que terminé mis estudios de composición cuando me decidí a lanzar mi propia empresa de composición por encargo, que abarca diferentes tipos de producciones: spots, cine y canciones. La acogida fue muy buena, y desde entonces no he parado de crecer.

La propia razón de ser de lo que haces es la comunicación, pero, ¿cómo consigues que tus clientes te aporten la información que necesitas para transmitir sus sentimientos, sensaciones y deseos? Y, lo más importante, ¿cómo la sintetizas?, ¿cómo la transformas en música?

Efectivamente, en mi trabajo todo gira en torno a la comunicación. Normalmente mis clientes son personas que están entusiasmadas con su proyecto o su regalo, motivo por el cual se suelen implicar bastante en todo lo que les pido.

En el caso de las canciones personalizadas, necesito que me hablen de las personas a las que quieren dedicar la canción, de cómo es su relación, y también tengo en cuenta la propia forma de hablar del cliente y su personalidad, pues creo que lo importante es que una canción parezca escrita por la persona que la encarga.

En cuanto a las empresas o proyectos audiovisuales, el proceso es muy parecido: analizamos el tipo de público o cliente al que quieren «conquistar», definimos bien los mensajes que quieren transmitir e incluso la sensación que quieren provocar.

El resto, es formación y oficio. Es importante analizar la música y comprender sus códigos, para poder escoger el ritmo, el timbre, la armonía y los instrumentos necesarios para transmitir los sentimientos, estados de ánimo y emociones que se pretende.

En tu sitio web afirmas: «La música llega allí donde las palabras fallan». ¿En qué momento crees tú que las palabras se quedan a las puertas, cuál es ese límite que la música sí puede traspasar?

Se me ocurren mil ejemplos. Imagina una película en la que se nos presenta un personaje como un padre de familia ejemplar, que corta el césped todos los domingos con una sonrisa y atiende amablemente a sus vecinos y, sin embargo, se le acompaña de una música tensa, disonante. ¿Confiaremos en él? Está claro que no. Como espectadores creeremos más a la música que a las imágenes o a los diálogos. El poder de la música en este caso está en que el espectador no la cuestiona.

¿Conoces algún caso de diferencias entre culturas en cuanto a lo que transmite un sonido o una armonía concretos? ¿En qué contextos se acentúan más esas diferencias?

Actualmente, creo que hay una tendencia hacia la homogeneización de algunos códigos musicales, pero si miramos atrás en nuestra propia cultura veremos que éstos no han sido siempre los mismos.

Por ejemplo, la música europea del s. XVII asoció algunos elementos musicales con afectos como la alegría, la tristeza o el deseo. Cuando un oyente actual se enfrenta a un madrigal o una ópera de esta época no capta del mismo modo todo esto.

En la música cinematográfica, más de nuestro tiempo, existen igualmente unos códigos: música para una escena de terror, para una épica, para una romántica… A veces el abuso es tal que surgen los clichés: por ejemplo el uso del saxofón para una escena de amor en el cine de los 80 y 90.

¿Cuál ha sido tu experiencia más gratificante como compositora? ¿Recuerdas algún trabajo que te haya emocionado especialmente?

Una vez me encargaron contar una historia de amor en una canción instrumental, sin voz. Tenía que basarme en canciones que habían sido importantes en esa relación. Yo utilicé materiales musicales derivados de todos esos temas: cada uno de ellos tenía un significado para la pareja, totalmente personal, asociado a una vivencia concreta. Mediante este «juego de citas musicales» traté de evocar las diferentes experiencias y etapas de su vida juntos. Fue un reto para mí, porque tenía que dar coherencia narrativa a los materiales, pero también coherencia musical, algo más complicado debido a su distinta procedencia.

Hace poco has traducido tu sitio web al inglés, ¿recibes muchos encargos de clientes anglófonos? ¿Cómo te desenvuelves en este idioma a la hora de gestionar la relación con el cliente y de llevar a cabo las composiciones?

Hace ya tiempo que me contacta gente de otros países, y he tenido siempre trabajos fuera de España. Fue precisamente por ese motivo por el que decidí poner mi web también en inglés, porque me pareció que me iba a dar más oportunidades para seguir creciendo.

Respecto a la comunicación, me entiendo bien con ellos, aunque meto más de una patada al diccionario cuando hablo por Skype o por teléfono…

Entre tus propósitos profesionales para este 2016 incluyes: «Abrir por fin mi tienda online». Cuéntanos, ¿cómo será esa tienda? ¿Irá dirigida a un público nacional o nacerá como una tienda online multilingüe?

Quiero que llegue a ser una tienda multilingüe, aunque por ahora van a predominar las canciones en español. Con ella quiero agilizar la compra a clientes que no necesitan una canción por encargo 100 % original, sino que solo quieren personalizar algunos datos de la canción —como el nombre—, o fechas importantes, el color de ojos… Para la música totalmente personalizada seguiré trabajando del modo habitual.

¿Alguna vez has recurrido a una agencia de traducción, traductor, intérprete, etc.?

No, es la primera vez, y estoy muy satisfecha con el resultado, creo que esta decisión me va ayudar a crecer.

¿Te ha gustado nuestro post? Recibe nuestra newsletter mensual con el mejor contenido de nuestro blog.

Post relacionado:

Andreu Belsunces: «Ya no tenemos la necesidad de almacenar demasiada información en la vida cotidiana. Ahora lo que hay que hacer es relacionarla para transformarla.»

De |2016-02-09T16:31:44+00:00febrero 9th, 2016|Entrevistas|0 Comments

Deja un comentario