Clase Valiente: entrevistamos a Víctor Alonso Berbel

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Clase Valiente: entrevistamos a Víctor Alonso Berbel

Biografía:

Nombre: Víctor Alonso Berbel

Edad: 24 años

Idiomas de trabajo: catalán, castellano, inglés y francés

Entrevista: Víctor es una de esas personas que sorprende. Con tan solo 24 años tiene un currículum que podría pertenecer a una persona diez años mayor. Es un apasionado del cine, en especial del cine documental. En Ontranslation escuchamos su nombre por primera vez en la presentación de su largometraje, Clase Valiente, que nos dejó boquiabiertos. Y no solo a nosotros, pues Clase Valiente está nominada a los Premios Goya, los Premis Gaudíel Premio J.M. Forqué. ¡Casi nada! Aquí le tenéis, dispuesto a descubrirnos sus ideas sobre el cine documental, la política y el lenguaje. ¡Sin duda merece la pena leerle! Y ver sus películas, claro…

¿Cómo te presentarías a nuestros lectores? ¿Quién es Víctor Alonso Berbel?

Soy director de cine y guionista. Actualmente me encuentro en la University of Southern California en Los Ángeles, donde combino los estudios de Máster con el desarrollo de proyectos a ambos lados del Atlántico. Entiendo el arte como una forma de compromiso personal y político: el cine puede generar preguntas, descubrir mundos, trascender, transformar.

Sabemos que lo tuyo es el documental. ¿Qué papel crees que juega el género dentro de la sociedad?

Mi relación con el género documental empezó durante mis estudios en la Universitat Pompeu Fabra, con grandes maestros como Jordi Balló, Elías León Siminiani, Isaki Lacuesta y Neus Ballús. Hasta entonces asociaba el documental con lo didáctico, con lo puramente expositivo: es un prejuicio habitual y, sin embargo, no podría haber estado más equivocado.

El documental, como la ficción, es una ventana fascinante hacia otros mundos, y a la vez es un espejo que en las vidas que retrata nos devuelve imágenes e interrogantes sobre nosotros mismos. El documental, como la ficción, es esencialmente narrativo, pero anclar el relato en lo real crea una conexión enormemente poderosa entre los sujetos retratados y el espectador, damos un valor distinto a las imágenes.

De ahí, me parece, viene el gran impacto social del género: hay documentales (Bowling for Columbine, En construcción, Ciutat Morta) que como sociedad nos transforman por completo. Un estudio demostró que tras el estreno de Una verdad incómoda el porcentaje de americanos que atribuían el cambio climático a la actividad humana aumentó del 41 al 50%. Un buen documental deja marca, impacta, no hay vuelta atrás.

Estuvimos en una presentación de tu largometraje Clase Valiente, que nos encantó. Para quien no lo haya visto, se trata de una reflexión acerca del lenguaje (o las estrategias de comunicación) utilizado en política. ¿Crees que varía mucho el lenguaje que usa la clase política y el lenguaje de la gente común?

El objetivo principal del documental Clase Valiente parte precisamente de esta observación: hay mucho interés por la política en todos los ámbitos de la sociedad, tiene un impacto innegable en nuestras vidas. Sin embargo, la ciudadanía tenemos muy pocos elementos para interpretar los mensajes que nos llegan y controlar nuestro discurso: nos faltan estrategias comunicativas.

Hay, en otras palabras, una enorme desigualdad entre el conocimiento que tienen de las técnicas del discurso, la oratoria y la neurolingüística los ciudadanos y la clase política. Divulgar esas herramientas, llevar al espectador al otro lado del atril, puede ser una forma de empoderamiento, de invitar a quien vea el documental a tomar la palabra y participar más activamente, con mayor conocimiento de causa, de la vida política.

¿Qué es lo que os llevó a interesaros por el lenguaje?

El documental parte de un grupo de tres estudiantes: Borja Barrera, Jan Matheu (coguionistas y coproductores del documental) y yo, que como tantos amigos hablábamos a menudo de política en los bares hasta altas horas de la madrugada. Como alumnos de comunicación audiovisual, entramos en contacto con algunas teorías del lenguaje, con la semiótica, y nuestro primer instinto fue buscar un documental sobre el tema… Sin éxito. Había muchas publicaciones, que fueron una parte fundamental de nuestra investigación bibliográfica, pero raramente estaban orientadas al público general, o enfocadas a la política en España. ¿Cómo podía hablarse tan poco de un tema tan fundamental? Así empezó nuestro recorrido.

Seguramente os formasteis bastante en lingüística para poder llevar a cabo el documental. ¿Algún descubrimiento en este ámbito digno de compartir?

Profundizar en el ámbito de la lingüística ha sido indudablemente fascinante. Mi sensación es que la noción de marco, el concepto de framing expuesto por el Dr. George Lakoff, es una de las aportaciones fundamentales a la comunicación política moderna. Todo discurso, toda afirmación, se inscribe de un marco general que activa, a su vez, un sistema de asociaciones y metáforas en nuestro cerebro. Así, cuando hablamos con otra persona, lo que decimos, o bien conecta con su estructura mental (y por lo tanto es comprendido y asimilado emocionalmente), o no conecta y se logra el efecto opuesto. Descubrir este concepto, en el que se profundiza en el documental, tiene un impacto enorme en cómo percibimos todos los discursos, pero también en el habla cotidiana.

Para llevar a cabo el documental conseguisteis contactar con grandes figuras internacionales en diversas materias, como el columnista Owen Jones o el lingüista cognitivo George Lakoff. Nos llama la atención que gente novel consiga tales contactos. ¿Fue difícil? ¿Establecisteis algún tipo de plan de comunicación?

Ha sido un enorme privilegio poder entrevistar en profundidad a personalidades tan destacadas, expertas y expertos de los que hemos aprendido tanto a lo largo de los años. Nuestra estrategia siempre partía de la humildad, la sinceridad y el respeto por su investigación y publicaciones: éramos únicamente estudiantes universitarios, pero en todos los casos nos habíamos documentado en profundidad antes de pedir una entrevista. Cuando nos poníamos en contacto, exponíamos claramente qué queríamos hablar, y el hecho de que íbamos a hacerlo en profundidad y que, por tanto, la entrevista sería larga. Nos sorprendió muy gratamente ver lo abiertos que estaban a encontrarse con nosotros, y nos han dado mucho apoyo en toda la difusión del proyecto.

En cuanto a esta comunicación con expertos reconocidos a nivel internacional. ¿Cómo lo hicisteis? ¿Utilizasteis algún mediador, conocíais sus idiomas, conocían ellos el español/catalán…?

Es la primera vez que nos hacen esta pregunta, y es muy interesante. Al tratarse de un documental sobre el lenguaje, el idioma es también fundamental, y es algo sobre lo que reflexionamos mucho. Un concepto como liberal puede tener connotaciones muy distintas en español, en inglés o en francés, dependiendo también del contexto sociopolítico. El mismo título, Clase Valiente, lleva artículo en inglés, The Brave Class, y además brave tiene connotaciones un poco diferentes, se suele entender como un concepto más masculino y asociado a la épica o lo histórico que en español. Hemos sido muy cuidadosos con todas las traducciones de conceptos en el documental.

Por otra parte, para nosotros era importante mostrar cómo los distintos idiomas conviven de forma enormemente natural en nuestro contexto, en Cataluña (a diferencia de lo que a menudo se dice en los medios). Las escenas que ocurren en Barcelona transitan entre el español y el catalán constantemente, como nos sucede a la mayor parte de los ciudadanos. Nunca le pedimos a nadie que hablara en un idioma que no fuera el suyo. Las entrevistas que realizamos en inglés y francés, adicionalmente, son de idiomas que conocemos bien, así que no necesitamos recurrir a intérpretes.

¿Quién subtituló el documental? Sabemos que es un proceso difícil, sobre todo a la hora de mantener la fidelidad a las palabras originales. ¿Fue un trabajo muy duro?

Los subtítulos, en un documental de esta naturaleza, son un elemento crucial, al que dedicamos muchísima atención y revisiones. De alguna forma, la traducción de subtítulos en entrevistas es parecida a la interpretación consecutiva, en el sentido de que no trata de traducir con exactitud todo lo que se ha dicho, sino de fijar las ideas fundamentales en el menor tiempo de lectura posible, incluso mejorando la claridad del discurso del orador.

El proceso de montaje de Clase Valiente ya había comportado la transcripción de todas las entrevistas, así que de cara a los subtítulos hubo una primera fase de la que nos ocupamos los montadores. A medida que se fijó el montaje y avanzó la posproducción, contactamos con filólogos y traductores que nos ayudaron revisando las tres versiones en las que hay subtítulos: catalán, castellano e inglés. Es un proceso orgánico, que por sí mismo no acabaría nunca: incluso ahora, cuando veo el documental, haría pequeños ajustes en el texto.

¿Alguna vez has recurrido a una agencia de traducción, traductor, intérprete, etc.?

Siempre contamos con traductores profesionales que nos ayudan con la corrección de subtítulos en todos nuestros proyectos. Dependiendo de las características del proyecto, llegan en una fase anterior o posterior: nuestro último documental tiene diálogos en árabe, un idioma que el montador desconocía, por lo que contamos con intérpretes que lo asistían en directo, primero, y traductores que trabajaron sobre el texto después.

¿Alguna anécdota o historia relacionada con los idiomas que te haya ocurrido?

Hace poco me preguntaron cuál era mi palabra preferida, y todavía no he encontrado una buena respuesta a esa pregunta. Sin embargo, una palabra que me interesa mucho es literalmente. El uso del adverbio ha cambiado mucho en los últimos años: literalmente siempre había significado que algo sucedía exactamente como se describía, al pie de la letra. Pero ahora su uso popular ha cambiado, es un intensificador que no necesariamente describe algo real: lo encontramos en frases como Me encantó la conferencia, me explotó la cabeza, literalmente. El diccionario de referencia Merriam-Webster incluso ha cambiado la definición de la palabra: ahora, literalmente quiere decir también ‘figurativamente’, con lo que nos quedamos sin un adverbio para describir las cosas que pasan tal como uno las dice.

En la época de la posverdad, en la que tanto cuesta separar hechos y emociones, hechos y opinión, me parece enormemente sintomático que estemos perdiendo los conceptos que nos sirven para describir lo real.

De |2017-11-30T12:07:55+00:00noviembre 30th, 2017|Entrevistas|0 Comments

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