Cómo usar los dos puntos correctamente

Parece que cada vez son menos quienes saben cómo usar los dos puntos. O, mejor dicho, cómo usar los dos puntos bien. Y vale, es verdad que este signo de puntuación no lo pone tan fácil como otros, sobre todo su primo el punto, pero ya es hora de que los tratemos como se merecen, ¿no?

Al fin y al cabo, como cualquier otro signo de puntuación, los dos puntos nos hacen la vida más fácil. En este caso, lo hacen llamando la atención en una parte de un discurso de lo que se dirá a continuación. ¡Recurso muy necesario en muchas ocasiones! En este post las recordaremos, y con ellas las convenciones ortográficas de los dos puntos, para que no volváis a cometer errores al utilizarlos.

En una enumeración

Los dos puntos suelen aparecer anunciando una enumeración.

Solo tengo tres plantas en casa: un cactus, un hibisco y un aloe.

También pueden aparecer de manera explicativa tras esta, aunque este recurso se ve menos.

Un cactus, un hibisco y un aloe: estas son las plantas que tengo en mi casa.

En ambos casos, como podéis ver en los ejemplos, la palabra que va detrás de los dos puntos se escribe con minúscula.

Al introducir citas textuales

Cuando los dos puntos sirven para introducir las palabras de alguien en un texto, vayan estas en la misma línea o en un párrafo aparte, la primera palabra suele escribirse con mayúscula.

Es la más famosa de las ideas de Descartes: «Pienso, luego existo».

Cabe destacar aquí que, aunque en el texto original la primera letra vaya en minúscula, al trasladarla a nuestro escrito esta se pondrá en mayúscula.

Si queremos ser muy minuciosos tenemos la opción de poner esta primera letra entre corchetes, así damos a entender que la hemos modificado nosotros.

Según Humberto Eco, este es el mayor consuelo del novelista: «[D]escubrir lecturas que no se le habían ocurrido y que los lectores le sugieren».

Relacionando proposiciones

Cuando dos proposiciones (nombre que le damos a la unión de un sujeto y un predicado) tienen una relación determinada entre ellas, se utiliza los dos puntos para señalarla.

En estos casos, no ponemos mayúscula tras los dos puntos. Esta relación puede ser de tres tipos.

Causa-efecto (conclusión, consecuencia)

Cuando una proposición es la causa de otra o hace que extraigamos una conclusión o consecuencia, como sucede en la oración siguiente:

Está nevando y no tenemos cadenas: no podemos ir al pueblo.

Explicación

Utilizaremos este signo de puntuación cuando la proposición que va detrás de los dos puntos explica a la que va delante. Por ejemplo:

Se dedica al community management: gestiona las cuentas de una empresa en redes sociales.

Resumen

También puede darse el caso de que la proposición que va detrás sea un resumen de la otra. Por ejemplo:

Le gusta ver sufrir a los demás, disfruta haciendo daño y no le importan las consecuencias de sus acciones: no es una buena persona.

En cartas o correos electrónicos

La convención del encabezado de las cartas en castellano utiliza los dos puntos. Así, como ya os hemos explicado cuando hablábamos de la coma vocativa, suele escribirse una fórmula de saludo seguida de una coma tras la que escribimos el nombre del destinatario y los dos puntos.

En este caso, no seguimos escribiendo en la misma línea, sino que cambiamos de párrafo. En este caso, por convención, sí que comenzamos el texto con mayúscula después de los dos puntos.

Buenos días, Alicia:

Soy Carlos, su alumno de tercer curso…

Tras fórmulas que hacen pausas enfáticas

En ocasiones, los utilizamos tras una oración (y un punto) para contar algo relacionado pero queremos enfatizarlo. En este caso, utilizamos fórmulas estándares (dicho de otra forma/de otro modo, pues bien, entonces, así las cosas, en otras palabras…) que van seguidas de dos puntos y una oración, en este caso también en minúscula.

¿Te acuerdas de Carlos, el alumno de tercer curso? Pues bien: hoy me ha escrito.

No hay mal que por bien no venga. Dicho de otra forma: de los errores se aprende.

En textos jurídicos

Utilizamos este signo de puntuación en los textos jurídicos o administrativos, cuando se traslada la conclusión principal del documento. Los dos puntos se ponen tras el verbo, que va en mayúsculas, y la oración se empieza con mayúsculas.

CERTIFICA:

Que Doña Alicia Ruiz Mediodía…

Otros usos de los dos puntos no lingüísticos

Los dos puntos también se utilizan en dos convenciones que no son meramente lingüísticas, pero que pueden aparecer en nuestros textos:

  • Para separar las horas de los minutos, sin espacios delante ni detrás de estos (18:30 h.), son sustituibles por el punto (30 h.).
  • Como símbolo de la división matemática. En este caso sí que se separan de las cifras, como el resto de símbolos matemáticos (12 : 3 = 4).

¡No hay excusas para no saber cómo usar los dos puntos!

Pues en este post os lo hemos explicado con todos los pormenores. ¡Guárdalo en favoritos! Y si tienes dudas, recuerda que siempre puedes consultar a nuestros expertos en revisión y corrección de textos. ¡Ellos no las tendrán! Sino, podrías tener errores ortográficos con graves consecuencias, ¿recuerdas?

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