¡Atención! Infoxicación por coronavirus

Seguramente, sin saberlo, tú también estés sufriendo de infoxicación por coronavirus. La infoxicación es, como su propio nombre indica, una intoxicación de información, que es bastante perjudicial. ¿Quién no está sobrecargado en los últimos días de informaciones de diversa índole sobre el coronavirus?

Cuando nos sobrecargamos de información, nos quedamos en la superficie: titulares, memes… Y es nuestra mente la que se encarga de completar el significado. ¿El resultado? Es posible que creemos ideas falsas y que estas puedan ser negativas: un exceso de alarma nos puede generar ansiedad. Por otro lado, una tranquilidad excesiva puede ayudar a la propagación. ¡Es hora de parar la infoxicación por coronavirus!

Información sobre coronavirus: grupos de WhatsApp, memes, bulos…

¿Se oye? Es el constante trajín de información… Y no, no es saludable, más bien todo lo contrario. Los psicólogos aconsejan, entre otras medidas relativas al encierro, no consumir demasiada información, y sobre todo tratar de informarnos de manera veraz.

Lo cierto es que es alarmante que estén corriendo cientos de bulos por nuestros dispositivos: que si es un virus creado en un laboratorio, que si los efectos son más graves de lo que se cuenta… Audios que dicen tener una autoría que no es, teléfonos de contacto que no son reales, y un largo etcétera de mentiras que, no sabemos bien por qué, hay personas que se encargan de idear.

Y los demás nos encargamos de difundirlas, alarmados por la situación. Tenemos la necesidad de tener el control (que, por desgracia, aún no tenemos). ¡Y somos nosotros mismos quienes tenemos que regular este tipo de actitudes!

La infoxicación por coronavirus SÍ tiene cura: la alfabetización informacional

¿Alfabetización informacional? Diréis que ya sabéis leer y escribir, y buscar por Internet y usar las redes sociales, ¿verdad? Bueno, el concepto va más allá. La Alfabetización Informacional (ALFIN) es un concepto un poco más profundo, y se refiere a la conciencia individual que tenemos sobre la información que buscamos, que consumimos o que difundimos.

Tener alfabetización informacional es saber por qué necesitamos esa información, dónde encontrarla, cómo evaluarla y de qué manera comunicarla con efectividad a los demás. Y deberíamos tenerla presente siempre. Sin embargo, en los últimos años hemos accedido a un cambio en el paradigma comunicativo que hace que la ALFIN se haya visto modificada sustancialmente.

Ahora son fuente de información, además de los medios de comunicación, las redes sociales, y esto hace que cualquiera, con formación o sin ella, pueda difundir información, ya sea veraz o no. Y no solo esto: no conocemos la intención de quien crea una noticia que no está en un medio, información de la que sí disponemos al informarnos en los medios tradicionales —o al menos podemos intuir conociendo la trayectoria de este medio, quién escribe en él, etc.—.

¿Cómo gestionar la información sobre el coronavirus?

Aún estamos adaptándonos a este paradigma. En situaciones normales tal vez esto no sea tan importante, y podamos contar con asesores lingüísticos en los momentos más importantes. Pero en un escenario especial como el actual, en el que todo cobra peso, cabe tener bien claro cómo informarnos. Ahí van algunos consejos:

  • Consulta solo fuentes en las que confíes: diarios que leyeses antes con regularidad, medios convencionales… Pueden tener intereses, que se alineen más o menos contigo, pero los conoces.
  • No tomes por cierta cualquier información que te llegue por redes sociales. Más bien lo contrario, primero duda de su veracidad, por muy profesional, seria o lógica que parezca.
  • Revisa la veracidad de estas novedades que te llegan a través de las redes sociales. Una simple búsqueda a través de Google Noticias te llevará a saber si algún medio serio ha hablado de ello. También puedes consultar Maldita.es, una plataforma estupenda dedicada a revisar la veracidad de la información que circula por Internet, y que ha abierto un especial sobre el coronavirus.
  • Haz saber a las personas que te envían bulos que lo están haciendo, tras cerciorarte de que la información es falsa. ¡No se trata solo de no difundir, sino de ayudar a que otras personas no difundan!
  • Ten claro cuál es el papel de cada agente social. Los sanitarios curan, y ahora mismo están desbordados de trabajo. Son los medios los que informan. No avasalles a preguntas a tu contacto que trabaja en el hospital. Déjale trabajar. Nunca te podrá ofrecer una información tan completa como la que sí te ofrecerán los medios de comunicación (pues solo conoce la realidad de un sitio).
  • Establece horas de consulta de los medios. Esto hace tan solo veinte años era algo normal, con el horario establecido por el telediario (y a veces sumado a una lectura matutina del periódico). ¿Por qué no volver a consultar las noticias solo a determinadas horas del día?

Ganar a la infoxicación por coronavirus: una primera victoria dentro de una guerra más larga

Y es que ahora mismo el cómo nos informamos juega un papel crucial en la batalla que estamos librando contra este microscópico enemigo.

La información tiene consecuencias, ya que influye directamente en el modo de actuar de las personas. Además de saber cómo escribir correctamente sobre el coronavirus, es importante saber informarnos sobre el asunto.

¡Ayúdanos a terminar con la infoxicación por coronavirus!

Esto lo paramos entre todos y todas. 😊

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