Anglicismo: ¿una invasión?

//Anglicismo: ¿una invasión?

Anglicismo: ¿una invasión?

El anglicismo abunda últimamente. No paramos de usar términos que vienen del inglés. Hacemos un afterwork al salir de la oficina en el que bebemos gin-tonic y criticamos a los hípsteres (sí, según la RAE es correcto) con su ropa vintage. Le damos like a lo que nos gusta en las redes, y hacemos unfollow a quien publica cosas que no nos gustan… Y así en muchísimos ambientes más. Hay quien, ante esta avalancha de términos del inglés, habla del anglicismo como una invasión. Nosotros nos planteamos si lo es realmente. ¡Ya sabéis que nos gusta darle otra vuelta a las cosas!

¿Qué nos dice la historia?

Un anglicismo es un préstamo lingüístico. Esto es, una palabra que una lengua regala a otra para denominar algo. Las lenguas son sistemas dinámicos: se retroalimentan entre ellas, y cuando hay contacto entre lenguas distintas el préstamo es natural. El español ha recibido préstamos de diferentes lenguas según la etapa histórica. ¡Ahora esas palabras nos resultan totalmente cotidianas!

  • Hay palabras que vienen del árabe (arabismos) tan comunes como limón, aceite o almohada.
  • Pocos se plantean hoy por qué utilizamos los préstamos del francés (galicismos) como hotel, élite u ordenador.
  • Bandeja, caramelo o mejillón son lusitanismos: hubo un tiempo en el que sonaban al país vecino, Portugal, hoy ya no, ¿verdad?

La locura del anglicismo en nuestros tiempos

Ahora le ha tocado el turno al inglés. Es la lengua vehicular del momento, ¡y qué momento! La novedad aparece a cada segundo hoy en día, la revolución tecnológica que vivimos no tiene precedentes. ¡Y toca darle nombre a las nuevas realidades! Eso sí, de lo que muchas voces se quejan es de que, por influencia del inglés, están desapareciendo términos que ya existían para dejar el espacio a su anglicismo correspondiente: el jefe ahora es el CEO, el gestor de cuentas es el account manager… Más de uno ya no sabe ni cuál es su puesto de trabajo.

Es cierto que el anglicismo se expande, pero más en determinados ámbitos. Hay, por ejemplo, un mayor número de anglicismos en el mundo del marketing que en el gastronómico. Y esto es un tema cultural. El marketing se relaciona con un mundo global interconectado, en el que el conocimiento de la lengua vehicular mundial es un punto prestigioso. La gastronomía, en los últimos años, encuentra su prestigio en lo local, por lo que se tiende a usar la lengua local.

Tranquilidad, el anglicismo no va a acabar con ninguna lengua

Por mucha transferencia que haya del inglés a nuestra lengua, esta es únicamente léxica, un nivel muy superficial de la lengua. Y es que hay (al menos) dos tipos de cambio lingüístico:

  • Cambio léxico: hay palabras que se dejan de usar para utilizar otras. En los préstamos, como el anglicismo, se trata de una palabra de otra lengua. Esto ha ocurrido siempre: la izquierda antes era la siniestra, por ejemplo.
  • Cambio gramatical: supone un cambio más profundo. Es un cambio en las estructuras, en el cómo funciona nuestra lengua. Sería, por ejemplo, un cambio en las formas verbales o en el uso de los pronombres. Esto por ahora no parece que se esté dando mucho con el anglicismo, más allá del you know, el what else o el whatever al final de alguna frase, que alguien usa para dárselas de moderno o de gothgrunge punk.

El uso determina el cambio

Al final la realidad es esta. Si cada anglicismo llega para quedarse o no dependerá del uso que una mayoría social le dé. No es cierto que los préstamos perviertan una lengua: siempre han estado aquí, y a cada momento, dependiendo del contexto, han venido de una u otra lengua. No vamos a hablar una lengua incomprensible de aquí a diez años, como mucho habrá algún término que no entendamos y que tengamos que aprender. ¡Y siempre podréis consultar a una persona experta en traducción!

De |2018-04-12T13:59:21+00:00abril 10th, 2018|Traducción & Interpretación|0 Comments

Deja un comentario