En este post os queremos presentar una de las herramientas más importantes para nuestra profesión: las memorias de traducción. Tranquilos, si no tenéis ni idea de lo que os estamos hablando, os lo explicamos: las memorias de traducción son bases de datos lingüísticas en las que se almacena el contenido de textos paralelos en su versión original y en su versión traducida. Para saber exactamente a qué parte del contenido original se corresponde cada fragmento de la traducción, este se alinea en segmentos que generalmente corresponden a una oración completa o a una frase independiente. Sencillo, ¿verdad? Por cierto, estas bases de datos se estructuran en unos archivos que tienen como formato estándar el TMXTranslation Memory eXchange. Aquí podréis ver qué pinta tienen por dentro y cómo se alinean los segmentos para formar unidades de traducción —dos, en este caso—:

memorias de traducción

Pero, ¿por qué son tan importantes las memorias de traducción en nuestro día a día? Pues bien, su gran utilidad radica en su propia naturaleza, es decir, estos archivos son recopilaciones de todas las traducciones que, en nuestro caso, hemos llevado a cabo para cada uno de nuestros clientes. Pero estos archivos solo alcanzan todo su potencial cuando entran en juego los programas o herramientas TAO, programas de traducción asistida por ordenador que permiten cargar los archivos a traducir junto con las memorias de traducción y reconocen automáticamente qué segmentos de los nuevos archivos ya se encuentran traducidos en la memoria. Esto permite realizar un aprovechamiento automático —en el caso de las coincidencias exactas, claro— de las traducciones previas y asegura la cohesión de la terminología y los usos lingüísticos de preferencia del cliente durante toda la colaboración. En resumen: las memorias de traducción abaratan los costes y reducen el tiempo de la traducción, pues los clientes no tienen que pagar por lo que ya se ha traducido y los traductores pueden aprovechar el trabajo que ya han realizado con anterioridad.

Visto así, no cabe duda de que las memorias de traducción son un gran invento, aunque todavía desconocido para el gran público —¡e incluso para algunos traductores!—. Eso sí, permitidnos que dejemos una cosa muy clara: las traducciones llevadas a cabo con la ayuda de memorias de traducción no son traducciones automáticas, sino traducciones asistidas. La calidad final de este tipo de trabajos siempre está asegurada por el equipo humano que hay detrás, en este caso, Ontranslation. Es más, la creación de estos archivos depende de profesionales expertos que en el proceso corrigen y optimizan su contenido para que, de las memorias de traducción, solo puedan salir beneficios: ¡menos trabajo, menos gastos, más coherencia y más calidad!

Si queréis saber más al respecto de las memorias de traducción, no dudéis en consultar esta página.

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