El binomio metáfora-publicidad: la pareja del año

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El binomio metáfora-publicidad: la pareja del año

Metáfora-publicidad: la pareja del año. La publicidad es una nueva forma de arte, y eso hace que la metáfora esté muy presente en ella. Pensad en esos anuncios de perfume evocadores que no entendemos ni qué significan, en los que todo es un mundo de cosas que representan otras cosas. Pero el binomio metáfora-publicidad no solo trabaja a este nivel, sino que existen metáforas más simples que tienen mucho impacto en aquello que decimos. Es lo que Lakoff y Johnson llamaron metáforas de la vida cotidiana (o más bien su traductora, ya que ellos hablaban de Metaphors we live by). Cada vez que hablamos utilizamos metáforas, y es en este sentido en el que la metáfora en publicidad cobra fuerza. Os aclaramos en este post qué es una metáfora, cómo influyen estas en nuestra visión del mundo y cómo utilizarlas en nuestros textos de manera efectiva.

La metáfora consiste básicamente en representar un concepto a través de otro con el que tiene cierta relación. Por ejemplo, hablar de algodón si hablamos de las nubes es hablar metafóricamente. Ahora bien, es cierto que cuando pensamos en metáforas solemos pensar en usos extremos que requieren un esfuerzo de interpretación, esto es, entendemos muchas veces la metáfora en un sentido literario. Sin embargo, la metáfora está presente en nuestro discurso diario, y hemos interiorizado metáforas que utilizamos casi sin pensar: hablamos de la arteria principal de la ciudad, de subir archivos a la nube o de defender una teoría. Y aquí es donde encontramos la importancia real del tándem metáfora-publicidad.

Al utilizar metáforas estamos evocando un marco mental, una cosmovisión que activa ciertas relaciones conceptuales en nuestras cabezas. Si hablamos de la arteria principal de la ciudad no solo estamos relacionando una calle y una arteria, estamos entendiendo la ciudad como un cuerpo, como un sistema de muchos elementos que trabajan para que el todo funcione. Lo mismo pasa si hablamos de defender nuestras ideas: entendemos la discusión verbal como una guerra, con las implicaciones que esto tiene. Son estos los marcos que se pueden utilizar para aprovechar la metáfora en publicidad.

La pregunta que surge entonces es:«¿cómo podemos hacerlo?». Y la respuesta es simple: evocando aquellos marcos que queramos relacionar con nuestro producto. Sí queremos promocionar un producto que tiene un precio elevado pero que sirve para ganar tiempo (pensemos en una olla a presión o un servicio de comida a domicilio), podremos utilizar una metáfora que sustituya el concepto «tiempo» por el concepto «dinero». De este modo, hablaremos de ahorrar o invertir para referirnos al tiempo ganado, una estrategia que conseguirá que el público objetivo se olvide del precio para centrarse en el beneficio que aporta la compra. Y todo ello gracias al mix metáfora-publicidad. No está mal, ¿eh?.

En definitiva, utilizamos la metáfora casi a cada momento. Activamos marcos de comprensión que, con el uso adecuado, nos permiten activar ideas y relaciones determinadas en quien nos escucha. Y se puede hacer lo mismo en publicidad. Podríamos decir que el uso preciso de la metáfora puede llevar a que nuestro público objetivo piense o sienta lo que nosotros queramos. Claro que esto no es tarea fácil y, si queremos hacerlo con efectividad, deberemos invertir bastante tiempo en analizar nuestros discursos. Para ello, para desentrañar todos los misterios del binomio metáfora-publicidad, no hay nada mejor que contar con un buen equipo de profesionales  en asesoría lingüística.

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By |2019-01-25T14:36:39+00:00noviembre 23rd, 2017|Sin categorizar|0 Comments

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