Uso de los puntos suspensivos: esos minúsculos símbolos ignorados

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Uso de los puntos suspensivos: esos minúsculos símbolos ignorados

Conocer el uso de los puntos suspensivos es fundamental para un traductor, pues la lengua es su herramienta de trabajo. En este post os queremos presentar unos apuntes prácticos que os ayudarán a perfeccionar el uso de los puntos suspensivos, uno de los signos ortográficos más ignorados y, en el peor de los casos, vapuleados, de la lengua castellana, a pesar de representar uno de los elementos que mayor incidencia tiene entre los signos de puntuación. Razón de más para tener un conocimiento perfecto del uso de los puntos suspensivos, de los que, cuidado, no se puede abusar (¡podrían haceros parecer un quiero y no puedo!), y cuyo uso se debe restringir, principalmente, a los siguientes casos: sugerir un final indefinido, indicar omisión o cerrar enumeraciones incompletas.

Con respecto al primer uso de los puntos suspensivos, estos sirven para sugerir un final indefinido y denotar imprecisión, duda o temor (como, por ejemplo, para crear una implicatura). Veámoslo en contexto: «Si yo te contara…». ¿Qué? Si tú me contarás, ¿qué? ¡Pero cuéntame, hombre! Es posible que nuestro interlocutor quiera dejar el final «abierto», y los puntos suspensivos van de maravilla para ello, pero, ¿a que da rabia?

En segundo lugar, el uso de los puntos suspensivos resulta imprescindible para indicar que se ha omitido una parte del texto citado de forma intencionada, eso sí, siempre entre corchetes o entre paréntesis. Imaginaos, por ejemplo, que queremos incluir todo el texto de nuestro post en la vista previa. Obviamente no cabe en un espacio tan pequeño, por eso, para marcarlo, se añade «[…]» al final del fragmento.

Por último, podemos llevar a cabo el uso de los puntos suspensivos tras enumeraciones incompletas para evitar añadir todos los elementos de una lista que puede llegar a ser muy, pero que muy larga; por ejemplo: «En Ontranslation ofrecemos servicios de traducción, revisión, interpretación, asesoramiento lingüístico…». Y, obviamente, ¡muchas cosas más! Como habéis podido observar, el uso de los puntos suspensivos nos ha permitido evitaros el tedio de nuestra interminable multidisciplinariedad. Si es que son de lo más útil, pero siempre y cuando se les saque partido con cabeza y no a lo loco. A menudo, leemos textos tan cargados de puntos suspensivos que llegan a transmitirnos ambigüedad y duda y nos llevan a pensar que quienes escriben no saben realmente de lo que hablan. Y no es eso lo que queréis, ¿verdad?

Por cierto, los puntos suspensivos son tres (¡y no más!) y se escriben seguidos y sin espacios intermedios. El truco: si tecleáis «Alt+0133» o «Ctrl + Alt + . (punto)» en Windows, ¡se insertan los puntos suspensivos por sí solos (y sin pasarse ni quedarse cortos)!

De |2017-02-14T15:25:35+00:00febrero 14th, 2017|Traducción & Interpretación|0 Comments

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